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Disfuncion erectil

¿Qué es la disfunción eréctil?

La disfunción eréctil (DE), también conocida como impotencia, es la incapacidad de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme para llevar a cabo una relación sexual satisfactoria. Este problema puede manifestarse de manera temporal o prolongada, presentarse de forma ocasional o persistir en el tiempo.

Principales causas

  1. Factores fisiológicos
    • Enfermedades cardiovasculares: aterosclerosis, hipertensión, cardiopatía isquémica
    • Trastornos endocrinos: diabetes mellitus, déficit de testosterona, alteraciones de la tiroides.
    • Problemas neurológicos: esclerosis múltiple, lesiones en la médula espinal, trastornos en el sistema nervioso periférico.
    • Efectos secundarios de medicamentos: algunos fármacos para la presión arterial, antidepresivos o sedantes.
  2. Factores psicológicos
    • Estrés, ansiedad, depresión.
    • Conflictos de pareja, experiencias sexuales negativas o temor al fracaso.
    • Sobrecarga mental debida al trabajo o a situaciones familiares.
  3. Estilo de vida
    • Abuso de alcohol y tabaco.
    • Sedentarismo y sobrepeso.
    • Mala alimentación, escasez de vitaminas y minerales.

Síntomas y manifestaciones

  • Dificultad para conseguir una erección.
  • Incapacidad de mantener la erección durante la relación sexual.
  • Disminución del deseo sexual (libido).
  • Ausencia ocasional o permanente de respuesta ante estímulos sexuales habituales.

Si estos síntomas persisten durante varias semanas y afectan negativamente la calidad de vida, es importante acudir a un médico (urólogo o andrólogo).

Métodos de diagnóstico

  1. Evaluación clínica y anamnesis
    El especialista examina cuánto tiempo lleva el problema, posibles enfermedades concomitantes, estilo de vida y factores psicológicos.

  2. Análisis de laboratorio
    Se revisan los niveles de testosterona, glucemia, colesterol y otros parámetros relevantes para la salud sexual.

  3. Pruebas instrumentales
    Ecografía Doppler para evaluar el flujo sanguíneo, así como pruebas de erecciones nocturnas (como el test RigiScan).

Enfoques de tratamiento

  1. Terapia farmacológica

    • Inhibidores de la PDE-5 (sildenafilo, tadalafilo, etc.): mejoran la circulación en el pene.
    • Tratamiento hormonal: en caso de déficit de testosterona.
    • Fármacos para enfermedades asociadas: para regular la presión arterial, niveles de glucosa, etc.
  2. Psicoterapia

    • Útil cuando la causa es principalmente psicológica (estrés, ansiedad, inseguridad).
    • Técnicas de relajación, terapia cognitivo-conductual y asesoría de pareja.
  3. Cambios en el estilo de vida

    • Ejercicio físico regular (correr, nadar, yoga).
    • Abandonar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
    • Dieta equilibrada con abundancia de frutas, verduras y proteínas de calidad.
    • Rutina de sueño estable y suficiente descanso.
  4. Métodos fisioterapéuticos e innovadores

    • Dispositivos de vacío (bombas de erección).
    • Terapia de ondas de choque para mejorar la circulación.
    • Intervenciones quirúrgicas (en casos graves): prótesis de pene o cirugía vascular.

Prevención

  • Mantener un peso saludable y realizar actividad física de forma regular.
  • Evitar el estrés excesivo y la fatiga crónica; practicar técnicas de relajación y mindfulness.
  • Reducir o abandonar hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol en exceso.
  • Fomentar una comunicación abierta con la pareja para disminuir la presión psicológica.
  • Realizar chequeos médicos periódicos, especialmente si existen enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, patologías cardiovasculares).

Conclusión

La disfunción eréctil es un problema que puede afectar a hombres de todas las edades, pero la medicina moderna ofrece múltiples opciones para su diagnóstico y tratamiento, desde modificaciones en el estilo de vida hasta tratamientos farmacológicos o intervenciones quirúrgicas. Cuanto antes se busque orientación profesional y un enfoque integral (físico, psicológico y relacional), mayores serán las probabilidades de resolver la situación y mantener una vida sexual plena y saludable.

Si experimenta síntomas de disfunción eréctil o tiene dudas sobre el tratamiento, le recomendamos encarecidamente que consulte con un urólogo o andrólogo para recibir un asesoramiento personalizado.