Disfuncion erectil
¿Qué es la disfunción eréctil?
La disfunción eréctil (DE), también conocida como impotencia, es la incapacidad de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme para llevar a cabo una relación sexual satisfactoria. Este problema puede manifestarse de manera temporal o prolongada, presentarse de forma ocasional o persistir en el tiempo.
Principales causas
- Factores fisiológicos
- Enfermedades cardiovasculares: aterosclerosis, hipertensión, cardiopatía isquémica
- Trastornos endocrinos: diabetes mellitus, déficit de testosterona, alteraciones de la tiroides.
- Problemas neurológicos: esclerosis múltiple, lesiones en la médula espinal, trastornos en el sistema nervioso periférico.
- Efectos secundarios de medicamentos: algunos fármacos para la presión arterial, antidepresivos o sedantes.
- Factores psicológicos
- Estrés, ansiedad, depresión.
- Conflictos de pareja, experiencias sexuales negativas o temor al fracaso.
- Sobrecarga mental debida al trabajo o a situaciones familiares.
- Estilo de vida
- Abuso de alcohol y tabaco.
- Sedentarismo y sobrepeso.
- Mala alimentación, escasez de vitaminas y minerales.
Síntomas y manifestaciones
- Dificultad para conseguir una erección.
- Incapacidad de mantener la erección durante la relación sexual.
- Disminución del deseo sexual (libido).
- Ausencia ocasional o permanente de respuesta ante estímulos sexuales habituales.
Si estos síntomas persisten durante varias semanas y afectan negativamente la calidad de vida, es importante acudir a un médico (urólogo o andrólogo).
Métodos de diagnóstico
Evaluación clínica y anamnesis
El especialista examina cuánto tiempo lleva el problema, posibles enfermedades concomitantes, estilo de vida y factores psicológicos.Análisis de laboratorio
Se revisan los niveles de testosterona, glucemia, colesterol y otros parámetros relevantes para la salud sexual.Pruebas instrumentales
Ecografía Doppler para evaluar el flujo sanguíneo, así como pruebas de erecciones nocturnas (como el test RigiScan).
Enfoques de tratamiento
Terapia farmacológica
- Inhibidores de la PDE-5 (sildenafilo, tadalafilo, etc.): mejoran la circulación en el pene.
- Tratamiento hormonal: en caso de déficit de testosterona.
- Fármacos para enfermedades asociadas: para regular la presión arterial, niveles de glucosa, etc.
Psicoterapia
- Útil cuando la causa es principalmente psicológica (estrés, ansiedad, inseguridad).
- Técnicas de relajación, terapia cognitivo-conductual y asesoría de pareja.
Cambios en el estilo de vida
- Ejercicio físico regular (correr, nadar, yoga).
- Abandonar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
- Dieta equilibrada con abundancia de frutas, verduras y proteínas de calidad.
- Rutina de sueño estable y suficiente descanso.
Métodos fisioterapéuticos e innovadores
- Dispositivos de vacío (bombas de erección).
- Terapia de ondas de choque para mejorar la circulación.
- Intervenciones quirúrgicas (en casos graves): prótesis de pene o cirugía vascular.
Prevención
- Mantener un peso saludable y realizar actividad física de forma regular.
- Evitar el estrés excesivo y la fatiga crónica; practicar técnicas de relajación y mindfulness.
- Reducir o abandonar hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol en exceso.
- Fomentar una comunicación abierta con la pareja para disminuir la presión psicológica.
- Realizar chequeos médicos periódicos, especialmente si existen enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, patologías cardiovasculares).
Conclusión
La disfunción eréctil es un problema que puede afectar a hombres de todas las edades, pero la medicina moderna ofrece múltiples opciones para su diagnóstico y tratamiento, desde modificaciones en el estilo de vida hasta tratamientos farmacológicos o intervenciones quirúrgicas. Cuanto antes se busque orientación profesional y un enfoque integral (físico, psicológico y relacional), mayores serán las probabilidades de resolver la situación y mantener una vida sexual plena y saludable.
Si experimenta síntomas de disfunción eréctil o tiene dudas sobre el tratamiento, le recomendamos encarecidamente que consulte con un urólogo o andrólogo para recibir un asesoramiento personalizado.