La disfunción eréctil (DE), también conocida como impotencia, es la incapacidad de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme para llevar a cabo una relación sexual satisfactoria. Este problema puede manifestarse de manera temporal o prolongada, presentarse de forma ocasional o persistir en el tiempo.
Si estos síntomas persisten durante varias semanas y afectan negativamente la calidad de vida, es importante acudir a un médico (urólogo o andrólogo).
Evaluación clínica y anamnesis
El especialista examina cuánto tiempo lleva el problema, posibles enfermedades concomitantes, estilo de vida y factores psicológicos.
Análisis de laboratorio
Se revisan los niveles de testosterona, glucemia, colesterol y otros parámetros relevantes para la salud sexual.
Pruebas instrumentales
Ecografía Doppler para evaluar el flujo sanguíneo, así como pruebas de erecciones nocturnas (como el test RigiScan).
Terapia farmacológica
Psicoterapia
Cambios en el estilo de vida
Métodos fisioterapéuticos e innovadores
La disfunción eréctil es un problema que puede afectar a hombres de todas las edades, pero la medicina moderna ofrece múltiples opciones para su diagnóstico y tratamiento, desde modificaciones en el estilo de vida hasta tratamientos farmacológicos o intervenciones quirúrgicas. Cuanto antes se busque orientación profesional y un enfoque integral (físico, psicológico y relacional), mayores serán las probabilidades de resolver la situación y mantener una vida sexual plena y saludable.
Si experimenta síntomas de disfunción eréctil o tiene dudas sobre el tratamiento, le recomendamos encarecidamente que consulte con un urólogo o andrólogo para recibir un asesoramiento personalizado.